jueves, 27 de enero de 2011

poema

Muchas son las veces

que nos encontramos sin respuestas

al por qué de tanto dolor.



Mientras unos tienen tanto. . .

otros tienen nada.

Y a veces los que tienen

se lamentan pensando

en lo que quisieran tener,

olvidando así apreciar y disfrutar

de lo que Dios les ha regalado.



El regalo más precioso

que Dios nos ha dado,

aparte de la salvación,

es la capacidad de poder amar.



Dios mismo es amor.

Y para amar no hacen falta dolares,

ni sabiduría, ni estudios,

ni posición social.



Para amar solo hacen falta dos cosas:

un corazón y una vida.



Le ruego a nuestro DIOS

que no me permita morir

sin primero haber conocido

hasta donde se puede manifestar

su amor en mi ser.



Triste en verdad es morir

sin haber sido amado.

Pero aún más tristeza hay

en morir

sin nunca haber amado.

1 comentario: